Volver no es regresar. La vuelta solamente se parece al retorno. El retorno no es regreso; son palabrejas que se emplean para disimular las ansias escondidas en cada tramo de camino recorrido que por distante se confunde con olvido. Cada vuelta nos recuerda que en la distancia algo se ha perdido. Quedaron atrás las calles testigos de nuestros pasos en la tierra que nos parió cuando el amor fundó la simiente de nuestro ser dueño de cada centímetro de piel sobre el esqueleto. Este volar de ensueños nos desgasta de anhelos sin visualizar el punto distante de la desnudez. No supimos cuándo quedamos descubiertos de amores y cubiertos de distancias. Dicen que el regreso es para siempre. No se adivine el punto exacto de las lindes. No se puede. Volver es regresar mañana o siempre; regresar es quedarse con las lunas y los soles y la tierra y el aire y con la vida…Se vuelve como las mariposas; se regresa como la raíz. Duele el volver; canta el regresar.
El retorno no es regreso y eso bien lo saben los ojos perdidos entre las nubes en busca del punto distante donde se perdieron los sueños y se hizo vieja la esperanza. Ahora no importa si llueve o si la sombra de los aleros cobijan tus pasos y tu sombra. No hay aleros y la sombra es un eco en cuidades ajenas. Arde la hoguera en el centro mismo del pecho en cada retirada. No es el volver lo que ansían los brazos desnudos y vacíos. Cada encrucijada te achica y ya no sabes si no creciste o fueron los recuerdos que se convirtieron en gigantes y allá en sus plantas te aferras como pigmeo. Esto lo sabe el que vuelve sin regreso y el resto es apenas un teorema sin demostrar. Si has vuelto con el equipaje costoso de sueños, vacío; entonces y solo entonces conocerás el precio de regresar. Alas, hagan que su nombre no pierdan el sentido y ábranse hasta los confines donde los pies perdieron el andar. Entonces hablemos de regresar. Mientras tanto, juguemos a volver.
miércoles, 24 de febrero de 2010
martes, 16 de febrero de 2010
Le llaman Ausencia
A veces la confunden con Distancia y otras, la mezclan con Olvido; pero esos no son Ausencia. Reto a la lengua y me atrevo a definirla. Ausencia es más que la distancia y menos que el olvido; hay distancias sin ausencias y sin olvidos. Hay ausencia sin olvidos aunque medie toda una eternidad de distancias. Ausencia es perder la luz del Sol aunque este caliente cada día, es sentir una soledad de eco entre la piel y el esqueleto, ahuyando te quieros. Ausencia es quedarse sin Lunas y sin estrellas; es beberse la inmensidad del azul y todavía morir de sed. Morir de ausencia es vivir con los brazos extendidos y con los labios fríos. Vivir de ausencia es morir con el calor del cuerpo y de los labios, intactos. Llamo Ausencia a la irreverente desconfianza de tener lejos lo que puedo palpar, y no es que la llame , es que se sienta a mi lado y me acaricia hasta despeinar mi cuerpo y luego me ata y me amordaza; es un verdugo Ausencia. Yo tomo venganza ante tanta maldad y me refugio en las distancias para mantener latiendo cada centímetro de olvido y no les dejo entrar: mi piel es la barricada para mi corazón sin Ausencia, sin Distancia y sin Olvido.
martes, 1 de diciembre de 2009
A veces duerme

Hay días en que el dolor duerme. Se acuesta quedito para no asombrar a la veladora. Pareciera que es paz la lumbre y se niega a nombrar a la herida. Campanillas revuelven a la almohada compitiendo con la misa del silencio. Nadie diga que el dolor es insomne. Nadie diga que el dolor madruga en las ventanas. Diríase que duerme. Pero los párpados mienten y los pensamientos premeditan cómo esconder la sangre que duele en el pecho y amanece disfrazada de lágrima en la blancura de la almohada. Esto lo descubren las ojeras cuando el alba canta. Que nadie diga que el dolor duerme. Es un asesino silencioso que se guarda con dignidad la amargura prenne de los días sin luz. Cuando el sol pone a dormir su luz, los fantasmas del dolor hacen su presencia en las ventanas. Y que nadie diga que se cierre el postigo, esos fantasmas claros son nubes de olvido y polvo mismo de ausencia. Tiene cuerpo el dolor: amorfo e incoloro; es muy capaz de adueñarse hasta de las almas puras y es que no sabe de distinciones. Se adhiere a la piel cuando nadie le llama y convulsiona hasta estallar en los ojos. Se sienta en la cama sin que se le llame y destruye la suavidad de los sueños con alevosía. Que nadie diga una palabra en defensa del dolor: merece que se le ejecute para que jamás alguna nube adopte su forma. Entre los hornos de la sangre ha de dormir convertido en el recuerdo malsano de lo que pudo ser un tornado limpiador. No hay permiso para el dolor. Lo prohíbo, viento. Lo niego, lluvia. Lo destierro, rosa. Lo ignoro, hijo. Lo ejecuto en el sueño, Humanidad. Los ojos rojizos se niegan al sueño para que ese dolor peregrino no encuentre las ventanas abiertas y cabalgue en busca de nuevos horizontes donde le hayan cambiado el nombre y es que no quiero que visite almohadas de almendros. Si te nombras dolor, sueño… yo te destierro de los párpados de los seres amados. Con mis ojeras basta.
lunes, 12 de octubre de 2009
El viento

Hoy es un día especial. Estreno vestido y peinados nuevos. Voy a exhibir mis atributos de mujer madura por las aceras de mi calle. Es una tarde magnífica, apacible, fresca; sobre todo exenta del fastidioso viento que más que refrescar solamente arruina cualquier peinado. Todos me miran al pasar, seguramente les parezco hermosa y plena. Me siento admirada y esto despierta en mí una coquetería poco usual. Por eso y otras razones es un día extraordinario. Detenida ante una vidriera me recreo en observar miniaturas y más. No sé explicar en qué momento llegó esta ráfaga de viento tibio que deshizo mi peinado y arruinó mi vestido alzándolo hasta la cabeza; una ligerísima llovizna salpicó mi rostro recién maquillado. Creo que nadie me vio; pero el enojo me trajo de regreso hasta la casa y en el momento de abrir la puerta sentí una llamada insistente al teléfono. Acudí presta y todavía enojada:
_ Hola, ¿quién es? – Del otro lado de la línea escuché la voz entusiasta de mi mamá.
_ Feliz cumpleaños, hija. Acabo de mandarte un abrazo con el viento y un beso con la nube. Espero los recibas en cuanto te asomes a la ventana.
Yo me quedé sin palabras mientras una ternura intensa sustituía el enfado injustificado de minutos anteriores y una lágrima tibiecita hizo un caminito desde los ojos hasta la boca. Hoy ha sido un día muy especial porque he sentido la presencia de mi mami en las caricias de Dios. Feliz cumpleaños, el del amor a través de la distancia. El mejor regalo que he recibido en toda mi vida. Detrás de la ventana siempre mi cuerpo espera a la lluvia y al viento aunque no sea mi cumpleaños. Te los devuelvo, madre, lleguen hasta ti.
martes, 6 de octubre de 2009
Penélope

Para mi tía Enma, siempre
Pero tengo en el pecho, entretejido
como en la tierra una raíz…
José Martí
Penélope
¿Qué me pides? ¿Lágrimas?
Yo te las daré:
¡Si tengo el pecho de ellas tan lleno
que ya con ellas no sé qué hacer!
José Martí
¿Y tú qué me pides… ¿que escriba por ti y de ti? Acudo a las raíces del mismo árbol de donde fuimos la misma rama y te voy a cantar mis sueños y los tuyos. Yo bien sé que la savia se junta en las venas y recorre las distancias entre el corazón, la alegría y las penas. Me palpo dentro del pecho y mi pluma galopa sin cordura. Tarea tan distinta es un diplomado para mis letras.
Mi tía Enma viene de la raíz de la tierra, allí la sembraron para hacer más lindos los trigales . Los nudos de sus pies como suspiros, desandaban las guardarrayas de miel y los vegueríos. Fuego por manos le dio la Virgen y con ellas desgreñaba los guayabales y peinaba la cabeza de los santos. El cantar le viene de la cañada o el palmar, que ambos son bien murmurinos. Mi tía Enma es leona. Ahúya al grito de la Patria y de los hijos.Su alegría siempre lleva traje de fiesta; anda por la vida con un sombreso de flores para repartir; ora sobre una tumba vieja; ora sobre unas piernas mutiladas; pero la nostalgia le araña el alma cuando la distancia le inunda de ausencias. Se llena el pecho de héroes y mendigos , de ríos y palmeras. Florece en cada espina y se duerme en cada piedra. Teje y desteje cariños para que nunca falten sobre la tierra.¿ A quién espera mi Penélope de estos tiempos, si ya han desaparecido los andenes? Hay un lugarcito sobre la tierra adonde han de dormir sus agujas y todavía desde allí tejerá mantas para abrazar el frío de la Humanidad. Ahí nos encontraremos. Dame un abrazo para calentar mi esqueleto.
lunes, 5 de octubre de 2009
Mami Lucía (II)

(Con muchísimos besos más de años)
Para mi mami Lucía han pasado muchos besos más. Cuento sus años de más por cada beso de menos que no he puesto en sus mejillas. La culpa la tiene el mar. La culpa la tiene el cielo.La culpa la tengo yo: pero quiero cantarte bonito para borrar con mis labios toda aquella distancia que nos ha hecho una mala emboscada. Mi mami sigue siendo flor de cada día, mientras más días: más bonita flor. Ahora ya no presume de ser tan enhiesta; ahora presume de ser la más enhiesta, aunque yo bien sé por qué le cuesta el andar y el perfumar. Mi mami colorea la corola a su antojo. Según los augurios de las bonanzas. En verdad la quiero así. Me gusta cuando no se achica, cuando me besa y cuando la vida le abre puertas(no siempre anchas, por cierto) A veces me duele mi mami, no sé si me lastima más cuando veo su tallo marchito o cuando la sorprendo poniéndolo derechito para que yo no descubra hasta dónde ha descendido durante este último mar de tiempo. Va para mi mami este homenaje que apenas las letras entre tímidas e inquietas se asoman a la cuartilla virgen para llenar de colores cada pétalo que en la distancia me colma de bendiciones.Si te alcanzan los brazos, mami, llega hasta mí y haz que se funda tu alegría con tanta nostalgia escondida. Te estoy debiendo un siglo de besos. Te amo.
martes, 23 de junio de 2009
El deseo

Durante muchos años he reprimido un deseo. Hablo de ese movimiento de la voluntad que apetece algo, por lo que he experimentado la convicción de ser una deseosa frustrada. Es un deseo enfermizo. Ahora siento que voy a satisfacerlo y el cuerpo entre temeroso y excitado, se convulsiona ante la consumación...
En varias ocasiones he estado tentada de prescindir de principios éticos y lanzarme al disfrute de la morbosidad. ¿ Qué se sentirá mientras se está haciendo? Pienso que lo sensacional está dado por lo oculto que se precisa. Si se tuviera el valor de actuar a la luz, creo que se perdería el encanto. Lo que enerva es esa vigilancia constante donde el bien y el mal entran en contradicción.
Todo, por fin, se concilia para cometer el acto. El sitio es bastante solitario. Se oyen voces; pero no es probable que alguien se acerque. Aquí somos dos: Mi deseo y yo. Me decido ahora o no será jamás. ¿ Cambiará todo después de la consumación ? Pensé que sería más fácil. Ahora ya no estoy muy segura. El escenario está algo velado, sin embargo logro ver lo esencial. Comienzo el ritual. Estoy temblando. Mi grado de excitación va en aumento. ¿Dónde, dónde lo tengo? El contenido del bolso se desparrama sobre el piso de granito debido a mi nerviosismo y a la prisa. Lo tengo, lo tengo... Ah... Pensé que sería mas grande; pero da igual... Disfruto el momento...Voy a caer...¡Qué temblor más delicioso!...Voy a realizarme. No quiero pensar en lo que sucederá después. La pared.Yo pegada a ella hurtando mi sombra. Manipulo. En verdad que es algo pequeño; pero a estas alturas no puedo escoger.
Tomo el creyón con soltura. Me cercioro de que nadie me ve y sin pensarlo más se suelta mi deseo entre el placer y el miedo: una, dos, tres ... ¡Qué bien me siento! ¡Qué placer! ¡QUE PALABROTAS HE ESCRITO EN LA PARED!
Ahora ya sé por qué las paredes de los baños de las escuelas son un inmenso mural colectivo; pero de artistas anónimos. ¡Nadie me vio!
Dedicatoria:Para el niño que todos llevamos dentro.
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